Preguntas normales, respuestas sin humo.

Atención23 de octubre de 2026 · 7 min

Tezofensina y el sueño: el fármaco para despertarse, medido por sus propios ensayos

En el único ensayo grande de tezofensina en personas, el insomnio estuvo entre los seis efectos adversos más frecuentes. Se desarrolló para adelgazar y llegó hasta allí por accidente: en las enfermedades para las que se buscaba en un principio, no funcionó.

Mesa auxiliar junto a la cama con una taza blanca sobre un cuaderno abierto y un bolígrafo plateado, un despertador pequeño con la esfera iluminada, cama con almohadas y manta de punto a la derecha, ventana con cortina translúcida y jarrón de flores secas a la izquierda

El despertador de la mesilla marca las seis. El ensayo que respalda la sustancia que se toma para aguantar despierto cuenta otra historia.

Respuesta cortaLa tezofensina es un estimulante. En su ensayo más grande el insomnio fue uno de los seis efectos adversos más frecuentes, así que tomarla para dormir va en la dirección contraria.

La pregunta llega casi siempre de noche y con la misma forma: me despierto a las cuatro, no puedo volver a dormir, ¿no sería mejor un estimulante que un calmante? La respuesta corta es que el grupo de fármacos al que se ocurriría pensar ya ha sido medido en personas, y lo que sale de esos ensayos no es lo que se supone.

La molécula de moda es la tezofensina, que en los foros aparece al lado de las siglas LDN y SN en paquetes que se venden en polvo para “estudiar toda la noche”. Aquí conviene separar dos cosas: la tezofensina no es un complemento, es un fármaco en desarrollo que la empresa NeuroSearch empezó a probar para tratar otra cosa. Y el insomnio aparece en su historia con más fuerza que cualquier otra queja.

Qué es y para qué se desarrolló

La tezofensina es un inhibidor de la recaptación de tres monoaminas a la vez: noradrenalina, dopamina y serotonina. Ese mecanismo la coloca entre los estimulantes, no entre los sedantes. La historia oficial del compuesto es casi una historia de error. NeuroSearch la desarrollaba con Boehringer Ingelheim contra enfermedades neurodegenerativas, no funcionó como se esperaba, y apareció un efecto secundario que nadie había pedido: la pérdida de peso. A partir de ahí el fármaco dejó de buscarse para el parkinsonismo y pasó a buscarse para la obesidad, que es como aparece en la literatura clínica que importa aquí.

El ensayo grande, y lo que dice su lista de efectos adversos

El dato que hay que conocer está en un artículo del Lancet de noviembre de 2008, y conviene leerlo entero, porque la parte que se cita en los foros es la que menos dice. Es un ensayo de fase II en cinco centros daneses, con dos semanas de familiarización y después veinticuatro semanas de tratamiento. Entraron 203 personas adultas con obesidad, con un índice de masa corporal entre 30 y 40, y todas con una dieta restringida en energía. Se repartieron al azar en cuatro grupos: placebo o tres cantidades distintas de tezofensina. Completaron el estudio 161 personas, el 79 por ciento.

Sobre el peso el resultado fue grande. Dieta y placebo quedaron en una pérdida media del 2,0 por ciento. Con tezofensina las pérdidas medias fueron del 4,5, del 9,2 y del 10,6 por ciento según la cantidad, todas por encima de dieta más placebo, con una p menor que 0,0001. Los autores escribieron que la cantidad intermedia tenía el potencial de producir una pérdida de peso el doble que la de los fármacos entonces aprobados, y añadieron que había que confirmarlo en fase III.

Ahora la otra lista, que es la que importa para este blog. Los efectos adversos más frecuentes causados por la tezofensina fueron, textualmente: boca seca, náuseas, estreñimiento, heces duras, diarrea e insomnio. Seis. El insomnio está en la lista, no en la letra pequeña. El mismo párrafo de resultados añade que tras veinticuatro semanas las dos cantidades más bajas no produjeron un aumento significativo de la presión arterial, mientras que la frecuencia cardiaca subió 7,4 latidos por minuto en el grupo de la cantidad intermedia, con una p de 0,0001.

Lo que dijeron los demás ensayos

El mismo fármaco tiene otra historia clínica, anterior y bastante más amplia en número de personas, porque se probó primero en parkinsonismo y en demencia. Un metaanálisis publicado el mismo año reunió cuatro ensayos aleatorizados, doble ciegos y multicéntricos: 740 personas con tezofensina y 228 con placebo, catorce semanas. El peso bajó de forma dependiente de la cantidad, con diferencia significativa para el efecto de la dosis, y en el subgrupo con obesidad el porcentaje de personas que perdió al menos un 5 por ciento del peso fue del 8,2, el 14,1, el 20,9 y el 32,1 por ciento según la cantidad, frente al 2,1 por ciento con placebo. En ese mismo trabajo el grupo de placebo perdió 0,4 latidos por minuto y los grupos de tezofensina tenían un aumento escalonado de 2,1, 4,2, 6,0 y 6,8; la diferencia frente al placebo alcanzó significación ya con la cantidad más pequeña ensayada (p<0,001). La presión arterial no se movió.

El ensayo de parkinsonismo es más modesto de lo que sugiere el titular: piloto de fase II, catorce semanas, y solo dos de las cuatro cantidades produjeron algo. Con la cantidad intermedia la diferencia ajustada frente a placebo fue de 4,7 puntos menos en las subescalas de la escala unificada de Parkinson, con una p de 0,005; con un cuarto de miligramo, el tiempo apagado bajó un 7,1 por ciento, unos 68 minutos al día, con una p de 0,02. Las otras dos cantidades no produjeron efectos significativos.

Queda la pregunta que muchos se hacen en internet y que sí tiene ensayo: ¿es euforizante? Un estudio de 2010 con 52 consumidores recreativos de estimulantes comparó una dosis única de tezofensina con placebo, con dextroanfetamina como control positivo de efecto dopaminérgico, y con bupropión y atomoxetina como controles negativos. Los efectos de la dextroanfetamina fueron mayores que los del placebo en todas las medidas. Los de la tezofensina no se distinguieron del placebo, y fueron menores que los de bupropión o atomoxetina. Los autores concluyeron que su potencial de abuso no es mayor que el de esos dos fármacos. Conviene leer el resultado con calma, porque mide efectos agudos de una sola dosis en personas que ya toman estimulantes por su cuenta.

La parte incómoda: el propio archivo avisa

En abril de 2013 el Lancet publicó una Expression of Concern, y el registro de PubMed deja claro a qué se refiere: al artículo de 2008 que acabamos de leer, el de los 203 participantes. Tres meses después, en la misma revista pero en otro número (382(9887):127, frente a 381(9873):1167), los seis autores de aquel ensayo —Astrup, Madsbad, Breum, Jensen, Kroustrup y Larsen— publicaron una carta titulada “Subnotificación de los efectos adversos de la tezofensina”.

Lo que eso deja es un archivo que pide prudencia. Un ensayo de fase II con un resultado de eficacia grande sobre el peso, una Expression of Concern cuatro años y medio después y una carta de sus propios autores señalando la subnotificación de los efectos adversos. No significa que los datos sean falsos. Significa que cuando leas un estudio sobre un estimulante, el lugar más honesto donde mirar no es el peso que se pierde, sino la línea de los efectos adversos y quién la escribió.

Y en ratas

El trabajo de 2013 que más se acerca a una explicación cardiovascular es de la propia empresa que desarrolla el fármaco, con autores de NeuroSearch en Ballerup, Dinamarca. Ratas con telemetría, con la ingesta de comida y la señal cardiovascular medidas a la vez: la administración aguda produjo menos alimento, más frecuencia cardiaca y más presión arterial, todo dependiente de la cantidad. El resultado interesante fue que al combinar el fármaco con metoprolol, un betabloqueante, desaparecían los efectos cardiovasculares mientras se conservaba la supresión del apetito. Es un experimento en roedores de quien desarrolla el fármaco, y sirve para entender el mecanismo, no para decidir nada.

La historia mecanicista de la tezofensina se cerró en 2024 con un trabajo de PLoS One que localiza parte de su acción en las neuronas GABAérgicas del hipotálamo, en ratas y ratones, y en 2025 con un artículo de Nature Communications sobre la base estructural de los inhibidores de la recaptación triple. Los dos son trabajos de laboratorio, no ensayos clínicos.

Qué hacer con esta información

Si has llegado hasta aquí buscando algo que te mantenga despierto a las cuatro de la mañana, el archivo que acabas de leer dice tres cosas. La primera: el insomnio fue uno de los seis efectos adversos más frecuentes del único ensayo grande que tiene este fármaco. La segunda: el efecto que sí está medido en personas es sobre el peso, en personas con obesidad y con dieta, no sobre la atención, ni sobre la memoria, ni sobre el rendimiento de un examen. La tercera: la señal que se dispara en los ensayos con personas es la frecuencia cardiaca, hasta 7,4 latidos por minuto por encima del placebo en el grupo de la cantidad intermedia.

Si lo que quieres es dormir, el camino con datos publicados es otro y es más aburrido: horario fijo, luz por la mañana, menos luz de pantallas por la tarde, y si el insomnio dura más de tres meses, un profesional que lo mire. La tezofensina no aparece en ninguna de esas listas, y su propio archivo dice por qué.

Para quien quiera leer los ensayos completos con los números de cada tabla, está nuestra página sobre lo que midieron los ensayos de tezofensina.

De dónde salen los datos

  1. Astrup, Madsbad, Breum, Jensen, Kroustrup y Larsen: Efecto de la tezofensina sobre el peso, la composición corporal y la calidad de vida en personas con obesidad, ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. Lancet 2008;372(9653):1906-1913. (PMID 18950853, fase II, cinco centros daneses de tratamiento de la obesidad, dos semanas de período deamiliarización, 203 personas adultas con un índice de masa corporal de 30 a 40 y dieta restringida en energía, 24 semanas, 161 personas, el 79 por ciento, completaron el estudio; con dieta y placebo se perdió un 2,0 por ciento del peso, y con tezofensina un 4,5, un 9,2 y un 10,6 por ciento, con una p menor que 0,0001; los efectos adversos más frecuentes fueron boca seca, náuseas, estreñimiento, heces duras, diarrea e insomnio; la frecuencia cardiaca subió 7,4 latidos por minuto en el grupo de la cantidad intermedia, con una p de 0,0001; registro NCT00394667)
  2. Astrup, Meier, Mikkelsen, Villumsen y Larsen: Pérdida de peso con tezofensina en personas con enfermedad de Parkinson o de Alzheimer. Obesity (Silver Spring) 2008;16(6):1363-1369. (PMID 18356831, metaanálisis de cuatro ensayos aleatorizados, doble ciego y multicéntricos, tezofensina en 740 personas y placebo en 228, catorce semanas sin programa de adelgazar; la frecuencia cardiaca cambió en menos 0,4, más 2,1, más 4,2, más 6,0 y más 6,8 latidos por minuto, con diferencia significativa desde la cantidad más pequeña ensayada, y no hubo efecto sobre la presión arterial)
  3. Rascol, Poewe, Lees, Aristin, Salin, Juhel, Waldhauser, Schindler y el grupo de estudio ADVANS: Tezofensina, un inhibidor de la recaptación de monoaminas, en personas con enfermedad de Parkinson avanzada y fluctuaciones motoras, el estudio ADVANS. Arch Neurol 2008;65(5):577-583. (PMID 18474731, fase II exploratoria, aleatorizada, doble ciego y controlada con placebo, catorce semanas con un octavo de miligramo, un cuarto, medio o un miligramo; la diferencia media ajustada frente a placebo fue de menos 4,7 puntos en las subescalas II y III de la UPDRS con la cantidad intermedia, p igual a 0,005, y de menos 7,1 por ciento de tiempo apagado con un cuarto de miligramo, p igual a 0,02; las demás cantidades no produjeron un efecto significativo)
  4. Schoedel, Meier, Chakraborty, Manniche y Sellers: Efectos subjetivos y objetivos del inhibidor de la recaptación triple tezofensina en consumidores recreativos de estimulantes. Clin Pharmacol Ther 2010;88(1):69-78. (PMID 20520602, dosis única, aleatorizado, doble ciego y crossover, 52 personas, primer autor de la empresa clínica Kendle de Ontario y coautores de la Universidad de Copenhague, comparación con placebo, dextroanfetamina, bupropión y atomoxetina; los efectos de la tezofensina no se distinguieron estadísticamente de los del placebo y fueron menores que los de la dextroanfetamina)
  5. Astrup, Madsbad, Breum, Jensen, Kroustrup y Larsen: Subnotificación de los efectos adversos de la tezofensina. Lancet 2013;382(9887):127. (PMID 23849924, comentario a la Expression of Concern del 6 de abril de 2013, PMID 23561987; los seis firmantes, Astrup, Madsbad, Breum, Jensen, Kroustrup y Larsen, son exactamente los seis autores del ensayo de 2008)
  6. Expression of concern sobre el ensayo de tezofensina en personas con obesidad, Lancet 2013;381(9873):1167. (PMID 23561987, la Expression of Concern se refiere explícitamente al artículo de Lancet 2008;372(9653):1906-1913)
  7. La tezofensina, fármaco antiobesidad, silencia las neuronas GABAérgicas hipotalámicas. PLoS One 2024. (PMID 38656972, trabajo en ratas y ratones)
  8. Bentzen, Grunnet, Hyveled-Nielsen, Sundgreen, Lassen y Hansen: El tratamiento antihipertensivo conserva la supresión del apetito y evita los efectos cardiovasculares de la tezofensina en ratas. Obesity (Silver Spring) 2013;21(5):985-992. (PMID 23784901, telemetría en ratas despertas, con autores de NeuroSearch A/S, la empresa desarrolladora; la administración aguda produjo de forma dependiente de la cantidad una menor ingesta de alimento, un aumento de la frecuencia cardiaca y un aumento de la presión arterial)
  9. Base estructural de la acción farmacoterapéutica de los inhibidores de la recaptación triple. Nat Commun 2025. (PMID 41392177, trabajo estructural de laboratorio)

Sigue leyendo

Atención30 oct 2026

Gafas de luz azul: lo que dicen 17 ensayos y 45 ensayos más

La revisión Cochrane de 2023 incluyó 17 ensayos aleatorizados, con tamaños de muestra de 5 a 156 participantes y seguimientos de menos de un día a cinco semanas; ninguno tuvo bajo riesgo de sesgo en los siete dominios, el 65 % tuvo alto riesgo por evaluadores sin enmascarar y el 59 % por falta de enmascaramiento de participantes y personal; el equipo no pudo hacer metaanálisis por falta de datos cuantitativos; la conclusión es probable que no haya diferencia en la fatiga visual subjetiva y probablemente poca o ninguna en la mejor agudeza visual corregida.