Hay una frase que se repite en las páginas de salud sobre el cannabidiol: «ayuda a
dormir». La realidad de los ensayos ciegos es más exacta y más incómoda: uno de
los dos ensayos más recientes no encontró diferencia en los resultados del
sueño, y el otro encontró un efecto de 1,3 puntos porcentuales en una medida
muy concreta. Ninguno de los dos midió «dormir mejor» en el sentido en que lo
entiende quien tiene insomnio.
El ensayo de 2024: el principal resultado, sin diferencia
El estudio piloto de 2024 fue un ensayo controlado por placebo aleatorizado, con
diseño en paralelo, una semana de introducción con placebo a simple ciego y una
fase aleatorizada a doble ciego de dos semanas. 30 participantes, 15 con
cannabidiol y 15 con placebo, tomando el producto por vía sublingual 60
minutos antes de acostarse cada noche. El sueño se midió con actividad de
muñeca y diarios de sueño; la calidad del sueño, el esfuerzo para dormir y el
bienestar, semanalmente, a lo largo de cuatro visitas en laboratorio.
El resultado principal, textual:
la gravedad del insomnio, la latencia de sueño autoinformada, la eficiencia del
sueño y el despertar tras el inicio del sueño no difirieron entre
tratamientos a lo largo del ensayo, todos los valores por encima de 0,05.
Es decir: nada cambió de forma significativa en las cuatro medidas que defines el
problema. Lo que sí apareció, en el grupo de cannabidiol: puntuaciones de
bienestar mayores durante todo el ensayo (diferencia media al final de 2,60,
error estándar 1,20), puntuaciones de comportamiento tras el despertar
transitoriamente elevadas tras una semana (diferencia media 3,93, error estándar
1,53) y una eficiencia objetiva del sueño superior después de dos semanas
(diferencia media 6,85, error estándar 2,95), todo por debajo de 0,05.
Los autores resumieron: la suplementación nocturna de 150 miligramos de
cannabidiol fue similar a placebo en la mayoría de los resultados del sueño,
manteniendo un mayor bienestar, lo que sugiere efectos psicológicos más prominentes.
Es un estudio con treinta personas; es un piloto, y eso hay que decirlo antes de
todo lo demás.
El ensayo de 2025: un efecto pequeño y muy concreto
El segundo trabajo es de otro equipo y de otro tamaño: 125 personas con
insomnio, diseño cruzado, doble ciego, controlado por placebo, con 300
miligramos de cannabidiol más 1 miligramo de cada uno de ocho terpenos
(linalool, mirceno, fitol, limoneno, alfa-terpineno, alfa-terpineol,
alfa-pineno y beta-cariofileno), al menos cuatro días por semana durante cuatro
semanas. El producto no contenía tetrahidrocannabinol.
El resultado primario era uno solo: el porcentaje de tiempo en suelo de ondas
lentas más REM. El efecto medio sobre placebo: 1,3 puntos porcentuales, error
estándar 0,60, intervalo de confianza del 95 % del 0,1 al 2,5 %.
Más robusto en dos subgrupos: quienes tenían poco sueño de ondas lentas más REM
de base, y quienes dormían de día. En participantes seleccionados, el aumento
promedió hasta 48 minutos por noche en cuatro semanas.
Y el resto: sin efecto sobre el tiempo total de sueño, la frecuencia cardiaca
en reposo o su variabilidad, y sin eventos adversos comunicados.
Lo que esto no muestra
- Ninguno de los dos ensayos midió la latencia de sueño como resultado
principal con un resultado positivo. El de 2024 la midió y no la movió. En el
de 2025, el tiempo total de sueño tampoco cambió.
- El ensayo de 2024 es un piloto de treinta personas, con un error estándar de
casi cuatro puntos en algunas medidas: sirve para generar hipótesis, no para
cerrar el debate.
- El efecto de 2025 es de 1,3 puntos porcentuales por noche. Su borde
inferior del intervalo de confianza roza el cero, y el intervalo es pequeño, no
una diferencia de horas.
- Los 48 minutos son un promedio de participantes seleccionados, no un
resultado del grupo entero: el grupo entero promedia 1,3 puntos.
- La fórmula del 2025 no era cannabidiol solo, sino cannabidiol más ocho
terpenos. No es posible atribuir el efecto a uno de los dos componentes.
- Ninguno de los dos ensayos dura más de cuatro semanas. No hay datos de
dependencia, de tolerancia ni de seguridad a largo plazo en ninguna de las dos
publicaciones.
- No se comparan con ninguna otra intervención para el insomnio, ni con
la terapia cognitivo-conductual, que es la referencia en las guías.
La frase honesta
Dos equipos, dos lecturas y una conclusión que no cabe en un eslogan: el
cannabidiol no ha demostrado mover las cuatro medidas que definen el insomnio
en un ensayo a doble ciego de treinta personas, y en uno de 125 ha movido 1,3
puntos de sueño profundo en una medida concreta, sin tocar el tiempo total de
sueño. Si alguien te promete «dormir como un bebé», esa frase no viene de estos
ensayos.