La ashwagandha es una de las pocas plantas con más ensayos aleatorizados
publicados, y una de las que peor se leen. Casi siempre se cita un número
—«baja la ansiedad»— y casi nunca se cita el número que viene justo al lado en
la misma frase. Cuando se cita, el resultado merece atención precisamente porque
tiene dos partes: una que sostiene la afirmación popular y otra que la limita.
El equipo de Fatima y colaboradores revisó Medline, Cochrane Library y Google
Scholar hasta agosto de 2023, buscando ensayos aleatorizados que compararan
Withania somnifera con placebo en personas con ansiedad y/o insomnio. Cinco
ensayos, 254 personas en total.
Las medidas fueron dos cosas distintas. La primera, la Escala de Ansiedad
de Hamilton (HAM-A). La segunda, un conjunto de parámetros de sueño: latencia
de la conciliación, tiempo total de sueño, índice de calidad del sueño de
Pittsburgh y eficiencia del sueño.
El hallazgo de ansiedad, y su estremidad interna
Sobre la ansiedad, el resultado agrupado es:
- -5,96 puntos en la HAM-A
- intervalo de confianza 95 %: -10,34 a -1,59
- p = 0,008
- I² = 98 %
El punto es significativo y el intervalo no toca el cero. La HAM-A tiene 56
puntos. Una reducción de casi seis puntos es un efecto real, pero conviene
saber que muchas de esas personas partían de puntuaciones intermedias: es
decir, el ensayo arranca por debajo del techo. Reducir seis puntos sobre una
escala de 56 sobre personas que no estaban en el extremo es un efecto modesto,
no un cambio de estado.
El dato que casi nunca se cita es el último: I² = 98 %. Eso es
heterogeneidad casi máxima. En la práctica significa que los cinco ensayos
midieron cosas suficientemente distintas que un único número combinado es más
una estadística descriptiva que una estimación. No invalida el resultado —
significa que el valor de 5,96 no describe necesariamente lo que obtendría su
persona.
El sueño: cuatro sí, dos no
En los parámetros de sueño, la revisión encontró efectos significativos en
varios: latencia de conciliación, tiempo total de sueño, índice de calidad
del sueño de Pittsburgh y eficiencia del sueño.
Pero no en todos. El abstract es explícito: los efectos no se
produjeron en los parámetros de tiempo de vigilia y de tiempo total en cama.
Un resultado que mejora cuatro de seis parámetros se describe con precisión
como parcial. No como «mejora el sueño». Los dos parámetros donde no hubo
efecto son precisamente los que tienen más que ver con lo que uno cree que le
pasa al dormirse.
Lo que dice la revisión de adaptógenos de 2026
Un segundo documento, publicado en Annals of Agricultural and Environmental
Medicine en 2026, hace un trabajo más amplio sobre los adaptógenos. Buscó con
las palabras clave ashwagandha, Withania somnifera, Rhodiola rosea y
adaptógeno vegetal, e incluyó 24 estudios: 19 sobre Withania somnifera y 5
sobre Rhodiola rosea.
El rango de los ensayos es lo primero que conviene mirar:
- entre 10 y 590 participantes
- de 18 a 75 años
- extractos estandarizados de 120 a 1.000 miligramos diarios para Withania
- suplementos de 3 a 16 semanas
Los beneficios comunicados fueron reducción de estrés y ansiedad, alivio de
síntomas depresivos, mejoría de la calidad del sueño, mejora de funciones
cognitivas, aumento de fuerza muscular y cambios hormonales favorables.
Y luego vienen las limitaciones que los autores declaran ellos mismos:
heterogeneidad metodológica, periodos de intervención cortos y tamaños de
muestra pequeños. Y la conclusión operativa: hacen falta ensayos más largos
y de mayor calidad metodológica.
Lo que esta literatura no dice
No que el efecto sea uniforme. El 98 % de heterogeneidad es exactamente
lo contrario de uniforme.
No que sea un tratamiento para la ansiedad. Estos ensayos usan extractos
en personas con puntuaciones de ansiedad en un rango concreto. No son ensayos
de un trastorno diagnosticado, y no sustituyen un tratamiento.
Si lo que interesa es el lado de los péptidos y no el de la planta, la
referencia honesta es Semax y Selank:
son dos péptidos registrados como medicamentos en Rusia y usados allí desde hace
décadas, y a la vez con casi nada de la literatura clínica accesible en inglés.
Selank se desarrolló y registró allí como ansiolítico, y el contraste con la
ashwagandha es instructivo: una planta con cientos de ensayos y una
heterogeneidad del 98 %, frente a dos péptidos con historia clínica real y un
archivo de ensayos humanos que no está al alcance de quien lee en inglés.
No que el sueño mejore por completo. Cuatro parámetros de seis.
No que tres semanas valgan igual que dieciséis. El rango va de 3 a 16
semanas, y la heterogeneidad probablemente viene en parte de ahí.
Resumen
Ashwagandha tiene más respaldo aleatorizado del que sugiere su presencia en
el mundo del wellness, y menos del que sugieren las etiquetas. La reducción de
ansiedad es real y moderada. El sueño mejora en parte, no del todo. Y el 98 %
de heterogeneidad es el número que cualquier persona que la recomiende por sus
propiedades debería poder explicar sin que le apuren.