Hay dos frases que suenan casi iguales y que la investigación los trata como
dos cosas distintas. Una es «no puedo apagar la cabeza». La otra es «no me sale la
preocupación de encima». La primera es preocupación; la segunda es rumiación. Y
una revisión sistemática de quince ensayos aleatorizados dice que no responden
igual al tratamiento.
Lo que mide la TCC-I sobre la preocupación
La pregunta de la revisión de 2021 era directa: cuando la terapia
cognitivo-conductiva para el insomnio (TCC-I) funciona, ¿reduce también el
pensamiento negativo repetitivo, que en el lenguaje de los modelos cognitivos
incluye preocupación, rumiación y el llamado pensamiento repetitivo
transdiagnóstico?
Con quince ensayos aleatorizados, la respuesta sale partida en dos. Sobre la
preocupación, efectos de magnitud moderada a grande: la g de Hedge va de -0,41
hasta -0,71 según el estudio. Sobre la rumiación, efectos pequeños y no fiables.
Tras el tratamiento se observaron además reducciones en el pensamiento negativo
repetitivo, en la depresión y en la ansiedad, y los autores señalan algo que
ojo: la TCC-I tiene más impacto sobre las medidas de pensamiento
relacionadas con el sueño que sobre las generales.
Vale la pena decir que la literatura es pequeña y está en desarrollo. Quince
ensayos no son una sentencia.
El detalle que cambia cómo cuentas tus noches
La revisión de 2012 es de otro tipo — no un meta-análisis de tratamiento, sino una
revisión de la discrepancia entre lo que el insomnio dice de su sueño y lo que los
aparatos registran. Y su hallazgo es incómodo: las personas con insomnio
sobrestiman cuánto tardan en dormirse y subestiman cuánto duermen. La tendencia
es omnipresente, aunque no universal.
Los autores revisaron trece explicaciones posibles y descartaron o dejaron sin apoyo
algunas. ¿Es un defecto para estimar el tiempo? No: esa explicación no quedó
apoyada. Las tres mejor sostenidas son confundir el sueño con estar despierto,
la preocupación con su selectividad hacia amenazas del sueño, y los despertares
breves que no se recuerdan.
Lo que estos datos no muestran
No muestran que la preocupación sea la causa de tu insomnio: son estudios de
tratamiento, no estudios de causa, y una intervención que reduce dos síntomas a
la vez no prueba que uno cause el otro. No muestran tampoco que contar las horas
sirva de algo — antes al contrario, el propio trabajo de 2012 sugiere que esa
cuenta tiene un error sistemático. Y no muestran nada sobre personas sin
insomnio: la TCL-I se ha estudiado en pacientes, no en personas que simplemente
tienen un mal día.
Si te sirve la versión corta: la preocupación y la rumiación no son la misma
cosa, y la primera responde mucho mejor que la segunda. Y cuando cuentas
tus horas, el número que sale con más probabilidad está equivocado en la dirección
opuesta a la que temes.