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Calma28 de octubre de 2026 · 5 min

Cortisol al despertar: lo que pasa los lunes y lo que no pasa el domingo

196 personas de 47 a 59 años, muestra de saliva al despertar y 30 minutos después, en un día de trabajo y en un día libre: la respuesta al despertar fue mayor en el día laborable (10,5 frente a 3,7 nmol/l, p < 0,001), y menor en quien no cumplía el horario de toma. Las mujeres la tuvieron mayor en el día de trabajo; el nivel socioeconómico bajo, mayor en ambos.

Una taza de cerámica blanca sin etiqueta sobre una mesilla de roble claro junto a un libro de tapa dura sin título y a un paño de lino gris pálido doblado

El cortisol no mide el día que tuviste. Mide, en parte, el día que anticipas. Por eso el martes pesa más que el domingo.

Respuesta cortaEn una cohorte de 196 adultos de 47 a 59 años, la respuesta de cortisol al despertar fue significativamente mayor en día laborable que en fin de semana (incremento medio 10,5 frente a 3,7 nmol/l, p < 0,001). El nivel de cortisol al despertar, en cambio, no difería entre días ni por sexo ni por posición socioeconómica.

Hay un experimento que todos hemos hecho sin instrumentos: comparar el domingo por la mañana con el lunes por la mañana. Mismo despertador, misma persona, distinta sensación. La literatura sobre cortisol tiene un nombre exacto para lo que pasa en medio, y es más interesante de lo que parece.

La respuesta al despertar, medida en saliva

El trabajo de referencia es de 2004, en Psychoneuroendocrinology, y tiene una ventaja metodológica que casi ningún otro de esta área tiene: controla el cumplimiento del protocolo, excluyendo a los participantes que informaban de más de diez minutos de retraso entre despertar y tomar la primera muestra.

Los datos vienen de 196 hombres y mujeres de 47 a 59 años de la cohorte Whitehall II de funcionarios británicos. Se muestreó cortisol salival libre inmediatamente al despertar y 30 minutos después, en dos días. Además se preguntó por estrés, control percibido y felicidad durante el resto del día, y por calidad del sueño, hora de despertar y conductas de salud.

El hallazgo central, y la frase que hay que recordar:

  • Los niveles de cortisol salival al despertar no diferían por sexo, ni por posición socioeconómica, ni entre día laborable y fin de semana.
  • Pero la respuesta al despertar —definida como la diferencia entre el despertar y los 30 minutos posteriores— sí difiere: incrementos medios de 10,5 nmol/l en día laborable frente a 3,7 nmol/l en fin de semana, P < 0,001.

Es decir: el cortisol no está más alto el lunes por la mañana. Lo que cambia es cuánto cae o sube en la media hora siguiente.

Los tres subgrupos que los autores revisan

Sexo. En el día laborable, las mujeres mostraron incrementos mayores que los hombres (P = 0,011). En fin de semana no hubo diferencias por sexo. La respuesta al despertar no es la misma phenomenon en un día y en otro.

Posición socioeconómica. En ambos días, una posición más baja se asoció a una mayor respuesta al despertar (P = 0,014). Este es el hallazgo que más se cita y el que más mal se cita, porque se trata de una asociación en una única cohorte de funcionarios, no de un mecanismo.

La hora de despertar no se relacionó con la respuesta al despertar en ninguno de los dos días. Es decir, no es que te levantes más tarde y por eso suba más: el reloj de pared no explica la variabilidad.

Y un detalle bastante duro sobre lo que la gente percibe: los participantes se calificaron a sí mismos como más estresados, con menos control y menos felices durante el resto del día laborable que del fin de semana. La anticipación no solo cambia la bioquímica de la primera media hora: cambia cómo se reporta el día entero.

El corolario: el turno y el cronotipo

Un estudio de 2025 en Journal of Clinical Medicine lleva la mismavariable a otro terreno: 451 profesionales sanitarios en turnos, 77 por ciento mujeres, edad media 42 ± 11 años, con la Escala de Estrés Percibido, la Escala de Insomnio de Atenas, el PHQ-15 y el Cuestionario Reducido de Mañana-Vespertino. Cuarenta de ellas formaron un subestudio fisiológico con cortisol salival medido en tres momentos, en turnos de día y de noche.

Los resultados que conectan con lo anterior: el cronotipo vespertino tuvo mayor prevalencia de insomnio (70 por ciento) y puntuaciones más altas en la escala de insomnio (8,2 ± 4,2, p < 0,001). En la submuestra fisiológica, los tipos vespertinos mostraron una respuesta de cortisol al despertar atenuada (6,5 ± 5,1 nmol/l, p = 0,02) y una pendiente circadiana más plana durante los turnos de día (p = 0,01). En la regresión logística, la edad, la carga de síntomas somáticos y el estrés percibido fueron factores de riesgo de insomnio, mientras que ser de tipo mañana fue protector (OR = 0,89, p = 0,003).

La conclusión de los autores es que el cronotipo vespertino en profesionales sanitarios se asocia a una regulación alterada del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y a peor calidad del sueño, lo que sugiere la utilidad de la planificación por cronotipo.

Por qué esto importa más de lo que parece

La frase de los autores de 2004 es la que hay que quedarse: la producción de cortisol en la parte temprana del día puede ser particularmente sensible a la influencia del estrés crónico y de su anticipación, especialmente en las mujeres.

Eso convierte el cortisol en un marcador de lo que va a pasar tanto como de lo que pasó. Y explica por qué las estrategias que actúan solo sobre la noche —ir a dormir antes— tocan menos de lo que la gente espera, mientras que las que tocan la anticipación tocan la variable medida.

El ángulo de los péptidos ansiolíticos y el sueño está aquí, con su propia evidencia y sus propios límites, que no son los mismos.

Lo que estos estudios no muestran

No muestran que el cortisol alto cause daño, y tampoco que cause el malestar: el diseño es correlacional y Transversal, y en la cohorte británica el cortisol al despertar era idéntico entre días. La única diferencia medida estaba en los 30 minutos siguientes, con una muestra de 196 personas de un solo grupo profesional en una edad media que el resumen no da, lo que restringe mucho la generalización. La relación con la posición socioeconómica viene de un único estudio observacional, no de un experimento. Y la parte fisiológica del estudio de 2025 son 40 enfermeras: suficiente para una señal, no para una conclusión sobre turnos.

Este artículo resume estudios publicados y no es consejo médico ni una recomendación para ninguna persona.

De dónde salen los datos

  1. Psychoneuroendocrinology 2004 — Differences in cortisol awakening response on work days and weekends in women and men from the Whitehall II cohort (PMID 14749096, el cumplimiento se controló excluyendo a los participantes que informaban de un retraso de más de 10 minutos entre despertar y tomar la primera muestra de saliva; datos recogidos de 196 hombres y mujeres de 47 a 59 años de la cohorte Whitehall II de funcionarios, con cortisol salival libre muestreado inmediatamente al despertar y 30 minutos después en 2 días; se obtuvieron además datos de estrés, control percibido y felicidad durante el resto del día, y sobre calidad del sueño, hora de despertar y conductas de salud; la respuesta al despertar fue menor en los participantes no colaboradores que en los colaboradores, por lo que los no colaboradores se excluyeron de los análisis posteriores; los niveles de cortisol salival al despertar no diferían por sexo ni por posición socioeconómica, ni entre el día laborable ni en fin de semana; sin embargo la respuesta al despertar, definida como la diferencia entre el despertar y los 30 minutos posteriores, fue mayor en días laborables que en fines de semana (incrementos medios 10,5 y 3,7 nmol/l, P < 0,001); en el día laborable las mujeres mostraron incrementos mayores que los hombres (P = 0,011) y no hubo diferencias por sexo en fin de semana; en ambos días una posición socioeconómica más baja se asoció a una mayor respuesta al despertar (P = 0,014); la hora de despertar no se relacionó con la respuesta al despertar en ninguno de los dos días; los participantes se calificaron a sí mismos como más estresados, con menos control y menos felices el resto del día laborable que el de fin de semana; los autores concluyen que la anticipación del día laborable se asocia a una respuesta amplificada, y que la producción de cortisol en la parte temprana del día puede ser particularmente sensible a la influencia del estrés crónico y de su anticipación, especialmente en las mujeres)
  2. J Clin Med 2025 — Chronotype, Night Shift Work, and Diurnal Salivary Cortisol Rhythms Among Healthcare Professionals (PMID 41227026, estudio transversal con 451 participantes (77 por ciento mujeres; edad media 42 ± 11 años) que completaron instrumentos validados, incluidos la Escala de Estrés Percibido (PSS), la Escala de Insomnio de Atenas (AIS), la Escala de Síntomas Somáticos del Cuestionario de Salud del Paciente (PHQ-15) y el Cuestionario Reducido de Mañana-Vespertino (rMEQ); subestudio prospectivo fisiológico en una submuestra de 40 enfermeras con cortisol salival medido en tres momentos durante turnos de día y de noche; el cronotipo vespertino mostró mayor prevalencia de insomnio (70 por ciento) y puntuaciones AIS más altas (8,2 ± 4,2, p < 0,001); en la submuestra fisiológica los tipos vespertinos mostraron una respuesta de cortisol al despertar significativamente atenuada (6,5 ± 5,1 nmol/l, p = 0,02) y una pendiente circadiana de cortisol más plana durante los turnos de día (p = 0,01); en la regresión logística la edad, la carga de síntomas somáticos y el estrés percibido fueron factores de riesgo significativos de insomnio, mientras que ser de tipo mañana fue protector (OR = 0,89, p = 0,003); los autores concluyen que el cronotipo vespertino entre profesionales sanitarios se asocia a una regulación alterada del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y a una peor calidad del sueño)

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