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Calma25 de octubre de 2026 · 6 min

Lavanda y valeriana para dormir: qué miden realmente los ensayos

Dos ensayos de aromaterapia con lavanda dan respuestas opuestas: 49 pacientes, ninguna diferencia en ansiedad, sueño ni dolor; 96 pacientes en quimioterapia, diferencias significativas en sueño, ansiedad y dolor. Y la revisión de valeriana de 2006, con 16 estudios y 1.093 personas, avisa de sesgo de publicación en su propio resultado favorable.

Un frasco gotero de vidrio ámbar sin etiqueta y un cuenco de cerámica con tallos secos de lavanda sobre un paño de lino claro junto a un cuaderno cerrado

El resultado más citado sobre plantas para dormir viene de una revisión que dice en su propio abstract que hay sesgo de publicación.

Respuesta cortaLos ensayos de lavanda no dan una respuesta estable: uno de 49 personas no encuentra nada, otro de 96 en personas en quimioterapia sí. La valeriana tiene una revisión de 2006 con resultado favorable y con aviso de sesgo de publicación dentro del mismo párrafo.

Comprar una planta para dormir es una de las pocas decisiones de salud que se toman en un supermercado, sin médico, sin prospecto y sin grupo de control. La consecuencia es que circulan tres tipos de cifra muy distintos con el mismo formato: la del frasco, la del artículo de revisión y la del ensayo randomizado. Vale la pena verlos uno al lado del otro, porque no dicen lo mismo.

El ensayo que no encontró nada

En Journal of Reconstructive Microsurgery 2021 se publicó un ensayo prospectivo, de enmascaramiento simple, randomizado y controlado con 49 pacientes sometidas a reconstrucción microvascular de mama. 27 recibieron aceite de lavanda durante el ingreso, 22 recibieron placebo (aceite de coco). Se midieron la ansiedad y la depresión con la escala hospitalaria, el sueño con el Richards-Campbell Sleep Questionnaire y el dolor con una escala visual analógica.

El resultado: ninguna diferencia significativa. Ansiedad p = 0,82. Depresión p = 0,21. Sueño p = 0,86. Dolor p = 0,30. Ningún evento adverso, ninguna diferencia en complicaciones quirúrgicas.

Y un dato de contexto que el artículo reporta y que vale más que el p = 0,86: en la cohorte completa, la ansiedad postoperatoria fue significativamente menor que la preoperatoria (p < 0,001) y la depresión significativamente mayor (p = 0,005). Es decir, en ese contexto la gente mejoraba sola. Cuando el grupo que mejora solo es el mismo en ambos brazos, un p = 0,86 es el resultado esperable — y no dice nada sobre la lavanda, ni a favor ni en contra.

Cuarenta y nueve personas en una situación concreta, donde el efecto de la intervención hospitalaria dwarfs cualquier efecto de una gota de aceite.

El ensayo que sí encontró algo

Cinco años después, en Supportive Care in Cancer 2025, otro ensayo prospectivo, doble ciego, randomizado y controlado con placebo, con 96 participantes con cáncer de mama en quimioterapia: 47 en intervención y 51 en placebo, con aceite de almendra dulce. Cuatro semanas de masaje aromaterapéutico con aceite esencial de lavanda, y al final se compararon los grupos.

Calidad de sueño, con el Pittsburgh Sleep Quality Index: 7,51 ± 2,90 en el grupo de lavanda frente a 9,71 ± 2,67 en el de placebo (p < 0,001). Ansiedad, con el Beck Anxiety Inventory: 20,26 ± 6,73 frente a 24,10 ± 6,46 (p = 0,005). Dolor, con escala visual analógica: 6,66 ± 1,45 frente a 7,41 ± 1,19 (p = 0,006).

Y donde no hubo diferencia: depresión 29,43 ± 7,17 frente a 30,88 ± 6,26 (p = 0,286) y función cognitiva 28,06 ± 1,55 frente a 27,51 ± 1,97 (p = 0,128).

Dos ensayos, mismo compuesto, resultados opuestos. La diferencia entre ellos no es la lavanda: es el grupo de comparación (aceite de coco frente a aceite de almendra), el tamaño de la muestra, el contexto —quirófano frente a quimioterapia— y si se administraba aromaterapia sola o junto a un masaje. Este artículo no resuelve esa contradicción. La señala.

El caso de la valeriana, que se cita sin su propia advertencia

La revisión sistemática de 2006 en The American Journal of Medicine es la fuente de casi todas las cifras de valeriana que circulan. Buscó ensayos randomizados con placebo sobre extractos de raíz de Valeriana officinalis para mejorar la calidad del sueño, y encontró 16 estudios idóneos con 1.093 pacientes.

El resultado que circula: sobre un resultado dicotómico de calidad de sueño —mejorado o no, reportado por 6 de los 16 estudios— el beneficio fue estadísticamente significativo, riesgo relativo de sueño mejorado 1,8 (intervalo de confianza del 95 por ciento 1,2-2,9).

La frase que sigue inmediatamente en el mismo resumen: había evidencia de sesgo de publicación en esa medida resumen.

Y antes, en el mismo párrafo: la mayoría de los estudios tenía problemas metodológicos importantes, y las dosis, las preparaciones y la duración del tratamiento variaban mucho. No es un detalle: es la razón por la que una revisión de 1.093 personas no puede decirte cuánto extracto, de qué preparación, durante cuánto tiempo.

La conclusión de los autores es más cauta de lo que suele citarse: la valeriana podría mejorar la calidad del sueño sin producir efectos secundarios, y hacen falta estudios que evalúen un rango de dosis de preparaciones estandarizadas.

Por qué las cifras de un frasco nunca coinciden con las de un ensayo

Cuatro capas, y conviene saber en cuál se está leyendo cada número:

  1. La del frasco. No procede de un ensayo del compuesto, sino de estandarizaciones y de tradiciones de uso. Puede ser correcta y aun así no ser lo que el ensayo midió.
  2. La de la revisión. Agrega estudios con dosis y duraciones distintas. El riesgo relativo 1,8 de la valeriana viene de 6 estudios, no de 16, y su propio resumen avisa de sesgo.
  3. La del ensayo. Un compuesto, un comparador, un contexto. La lavanda funciona en uno de los dos ensayos de este artículo y no en el otro.
  4. La del marcador. Lo que estos ensayos miden escuestionarios de sueño autoevaluado, inventario de ansiedad y escala de dolor. Ninguno mide un resultado clínico, y eso también es una elección, no un descuido.

Lo que ningún estudio de los tres publicados aquí compara es el efecto de la planta contra el efecto de un placebo con olor y textura, que es lo que realmente decide si algo funciona.

Qué se puede decir con honestidad

Que hay como mínimo un ensayo doble ciego de 96 personas donde el masaje con lavanda se asoció a mejores puntuaciones de sueño, ansiedad y dolor a cuatro semanas, sin diferencia en depresión. Y que hay otro ensayo de 49 personas donde no hubo ninguna diferencia en nada. Con eso se puede escribir una página equilibrada; con eso solo no se puede escribir “la lavanda funciona”.

Las cifras que se comparan directamente con las de estos ensayos son las de un péptido del sueño que sí tiene su propia página de Trials, donde los ensayos están medidos uno a uno. Ahí es donde se ve qué pasa cuando un compuesto tiene una medida de latencia, una de tiempo total y una de awakenings, en lugar de un inventario de calidad de sueño.

Qué estos ensayos no muestran

No muestran que la lavanda no sirva: un ensayo de 49 personas en reconstrucción mamaria no puede detectar un efecto pequeño, y un ensayo de 96 personas en quimioterapia mide una población muy concreta. No muestran que el masaje sea innecesario — en el segundo ensayo el grupo de intervención recibió un masaje y el de placebo también, pero con otro aceite, así que el diseño no aisla el compuesto del contacto. No dicen nada sobre la seguridad a largo plazo, ni sobre la valeriana en combinación, ni sobre extractos con distintas concentraciones. Y el riesgo relativo 1,8 de la valeriana no sobrevive a su propio aviso de sesgo de publicación sin más datos.

Este artículo resume estudios publicados y no es consejo médico ni una recomendación para ninguna persona.

De dónde salen los datos

  1. J Reconstr Microsurg 2021 — The Effect of Lavender Oil on Perioperative Pain, Anxiety, Depression, and Sleep after Microvascular Breast Reconstruction: a Prospective, Single-Blinded, Randomized, Controlled Trial (PMID 33548936, 49 pacientes de reconstrucción microvascular de mama, 27 en el grupo de lavanda y 22 en el grupo control con aceite de coco; simple ciego, randomizado, medidos con hospital anxiety and depression scale, Richards-Campbell Sleep Questionnaire y escala visual analógica; sin diferencias significativas entre grupos en ansiedad p=0,82, depresión p=0,21, sueño p=0,86 ni dolor p=0,30; los autores concluyen que no hubo ventajas medibles)
  2. Support Care Cancer 2025 — Effect of aromatherapy massage with lavender essential oil on sleep quality, pain, and mental and psychiatric disorders among breast cancer patients undergoing chemotherapy: a randomized controlled trial (PMID 40653563, ensayo prospectivo, doble ciego, randomizado y controlado con placebo (aceite de almendra dulce), 96 participantes, 47 en intervención y 51 en placebo, cuatro semanas; diferencias significativas a favor de la intervención en calidad de sueño 7,51 ± 2,90 contra 9,71 ± 2,67 p<0,001, ansiedad 20,26 ± 6,73 contra 24,10 ± 6,46 p=0,005 y dolor 6,66 ± 1,45 contra 7,41 ± 1,19 p=0,006; sin diferencia significativa en depresión 29,43 ± 7,17 contra 30,88 ± 6,26 p=0,286 ni en función cognitiva 28,06 ± 1,55 contra 27,51 ± 1,97 p=0,128; NCT06338527)
  3. Am J Med 2006 — Valerian for sleep: a systematic review and meta-analysis (PMID 17145239, revisión sistemática y metaanálisis de ensayos randomizados con placebo sobre extractos de raíz de valeriana (Valeriana officinalis) para mejorar la calidad del sueño; 16 estudios idóneos con 1.093 pacientes; la mayoría de los estudios tenía problemas metodológicos importantes y las dosis, preparaciones y duraciones variaban mucho; sobre un resultado dicotómico de calidad de sueño (mejorada o no) reportado por 6 estudios el beneficio fue estadísticamente significativo (riesgo relativo de sueño mejorado 1,8, intervalo de confianza 95 por ciento 1,2-2,9), pero había evidencia de sesgo de publicación en esa medida resumen; los autores concluyen que la valeriana podría mejorar la calidad del sueño sin efectos adversos)

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